
La Compañía de Teatro La Maquinaria, con 25 años de trayectoria, surge como respuesta a las inquietudes artísticas de un grupo de amigos y amigas con diversos y singulares talentos por potenciar, pero carecían de espacios de creación, desarrollo y contención.
Durante sus primeros años, la compañía fue una plataforma de expresión y validación para estos jóvenes, un espacio desde el cual pudieron manifestar sus emociones, expresar sus opiniones y dar rienda suelta a un espíritu crítico y socialmente rebelde, sello que se transformó en la base fundamental de todos sus montajes. Desde muy temprano comprendieron que el teatro, más allá del espectáculo, es un servicio social y una herramienta poderosa de transformación, capaz de denunciar, visibilizar realidades y educar conciencias.
Cada uno de sus integrantes, hoy profesionales vinculados a distintas áreas del teatro y la educación, fue desde sus inicios un engranaje preciso y fundamental para poner en marcha cada proyecto y montaje que se propusieron. Hasta el día de hoy continúan siendo esenciales para el funcionamiento, la identidad y la esencia de esta maquinaria creativa y colectiva.
El camino de la compañía comienza con representaciones centradas en temáticas urgentes para su época y su comunidad, así como grandes homenajes ligados a la memoria y la identidad. Posteriormente, La Maquinaria abordó obras de mayor envergadura, tanto de dramaturgos chilenos como de creación propia, logrando consolidarse y ganarse un espacio en su comuna y en territorios aledaños.
A lo largo de su trayectoria, la compañía ha establecido vínculos con autoridades locales y establecimientos educacionales de diversas comunas de la región, tales como Graneros, Codegua, Mostazal, Machalí, Rancagua, Pichilemu, entre otras. Asimismo, ha colaborado con entidades como SENDA, el Ministerio de la Mujer, y empresas de la zona como Nestlé, Agrotuniche Ltda. y Monticello, relaciones que contribuyeron de manera significativa a su crecimiento y proyección.
Con la intención de retribuir, potenciar y rescatar nuevos talentos, en el año 2016 la compañía amplió su rol social hacia el ámbito formativo, creando la Escuela de Artes de Graneros. Esta iniciativa convocó a profesionales y educadores de la comuna para impartir formación en artes escénicas, artes visuales y oficios, y funcionó activamente hasta inicios de la pandemia en 2020, contexto que imposibilitó su continuidad.
La pandemia generó profundos cambios a nivel social, y la cultura y las artes recibieron un duro golpe con el cierre de los espacios. Sin embargo, también se reafirmó su valor como soporte emocional, de esparcimiento y contención para las personas. En ese contexto, la compañía asumió un nuevo desafío: participar en el rescate del Teatro San Martín de Rancagua, un patrimonio histórico que, tras años de abandono, corría el riesgo de ser olvidado o destruido.
La Maquinaria se integró a esta iniciativa como agente programador del espacio, desarrollando un trabajo intenso y profundamente gratificante. Si bien no estuvo exento de dificultades y frustraciones, el proceso significó un importante aprendizaje, aportando madurez, proyección y ampliación de públicos, así como una expansión del ámbito de acción de la compañía.
Actualmente, tras cinco años de trabajo con sede fuera de su comuna de origen, Graneros, la Compañía de Teatro La Maquinaria regresa a su territorio con una sólida experiencia acumulada y un trabajo consolidado. Vuelve dispuesta a asumir nuevos desafíos, ampliar alianzas y continuar siendo un aporte activo a la comunidad.
Hoy, al reconocerse y definirse, La Maquinaria confirma lo que fue desde sus inicios, aunque sin proponérselo; agentes sociales, mediadores del arte y la cultura, siempre al servicio de la comunidad.




